¿Qué es una crisis? II
El anhelo, dicen algunas feministas, es algo que no podemos perder en la certidumbre de la critica. Ya no hay comunidad ni hogar al cual volver. El desierto es una luggar común. No hay pasado al que qerramos volver. La sequedad del presente y las tribulaciones de la política. Vivir la crisis es la metafora mas ajustada, pero quizas por eso siempre estuvimos tan mal orientadas. Esa perdida de orientacion es una riqueza como un corset que no erotiza. Espero querer de nuevo.
¿Cuando empezo este sentido de la vida?, donde hay que acomodarse a una malicia autoimpuesta, al desapego de lo que decimos que importa, alguien me dijo: el afuera siempre es un riesgo que has decidido abrazar hace mucho tiempo. Incluso antes de conocer a esa persona. Entonces recojo su cuerpo de un contenedor de basura, una bolsa negra irreconocible. Palpo la vida huidiza de su colita peluda, sus piernas duras, y lo supe. Lo levanto como una amaca silenciosa que lleva 30 años siendo yo. Sé todo lo que hay que hacer, y sin embargo no sé como seguir. Reviso tu cuerpo como si supiera que hacer con el, lloró porque no sé que hacer, no por tu cuerpo mordido y tieso, pero amoroso. Te beso cuando nadie me ve. Necesitamos una tela que te cubra para siempre como el abrazo que se va contigo. Tu gesto que se queda en la tierra, en ese lugar que se abre entre las flores y mi recuerdo. Lamento, el lamento.
Me quedo. con el aire disuelto, con el llanto de la distancia y un pequeño cambio que no se pude ver. El apuro del escondite de un beso suelto de todo sentido. Nada cambia en el proceso que no podemos ver. solo aquel anhelo de una repetición que lo cambie todo. una crisis definitiva. Sin embargo, las bolzas negras en la habitacion prestada, calurosa y fria de lo nuestro. Queda un viaje, una pequeña conexion con el mundo, un relato aun sin contar, la ultima idea que no importará. Alguien por telefono me dice: decime lo que no podes hacer. Y no sé que responder. Estamos bajando la cuesta que dejamoss para el final, la promesa del valle analitico que dejo atras genrea un zumbido que se agota cuando vuelvo a pensar que es posible. Y ya no lo digo, la resplandeciente luz del fracaso que ilumina un mediodia todo vendido. El tiempo del cuerpo vibra un espacio que late, como una luz de neón que aulla pensando en las otras.
Habra que seguir, seguir, y seguir.
Una lesbiana me enseño un viaje sin fin.
Como las crisis que añoramos para que todo cambie. Nuestra imaginación se agoto bajo las esperanzas que ya no ahelamos. La intmperie de todo deseo.





