Documento sin tiítulo

Hace un tiempo dejé de escribir, de interesarme por las palabras. Algunas saben a qué me dedico, a pensar teoría, discutirla e imaginar cómo emplazarla en nuestras vidas. Hace un tiempo dejé de escribir. Hoy me desgarre, un escalón escondido en el pasado de mí amargura, rompió el último tobillo que me quedaba. Dejo este escrito porque es necesario dejarme atrás, decir algo, en una regresión freudiana gris lloro desconsolada por no poder acercarme a una movilización, por no poder decir nada sobre este contexto, por no abrazar lo que me alienta a seguir, a seguir en este contexto, por no cuidar a las persona que me aman en este contexto. ¿Por qué compartir esto? Quizás porque creemos que la Salud Mental es importante,porqué quizás no sea la única agotada después de décadas de compromiso activista en la disidencia sexual. Porque quizás alguien siga la conversación para sostener la vida propia y ajena, la tuya y la tuya también. Me avergüenza la hora del hombre gris. ¿Merezco un refugio? Una se ve tentada a escribir “¿Quién me abraza?”, pero el esfuerzo es por quien abrazo. “¿Dónde está mí casa? ¿Donde mis amigas?”, si es cierto que todo está por construir como decía Tikkun, ¿Puede una poner las herramientas sobre la mesa? ¿Qué sería descansar?

Lo incierto está a la vuelta de la esquina, como siempre, esperando agazapado el primer paso que demos. Aún me sigo negando a que lo asumamos en un nihilismo liberal. Muñoz, en su belleza teórica, nos invitaba a que la utopía sea algo que podamos tocar ahora sustrayéndola del futuro o imaginandola en el pasado, una sortija que se guarda con una piedra pequeña y brillante de mica, que se deshace entre los dedos, la delicadeza de indicar quienes habitan el hogar. Mi vergüenza no llega a una marcha. Apuesto, como Muñoz, que la muerte nos encuentre juntas en un yire u orgia que nos devuelva la distancia entre nuestros cuerpos para insistir en estar juntas. Seguir insistiendo. ¿Puedo descansar en esa insistencia? ¿o hay que seguir a como dé lugar? ¿Contra quienes? ¿Con quiénes? ¿Para quienes? Si como cantaba Garcia, yo fui educado con odio, y odiaba la humanidad, un día me fui con los hippies y tuve un amor y también mucho más… este mucho más se vuelve la imaginación que podemos. ¿Cómo escribo este texto? ¿Como escribo la culpa de no estar a la altura de la revolución que queríamos? Seguramente este texto no necesita un tratamiento político, sino psicoterapéutico, pero en ese borde, abro el horizonte de lo incierto, incluso en aquello que todas están muy de acuerdo que hay que hacer: cuidarse a una misma. 
Un documento sin título, un manifiesto sin objeto, y una acción política pequeña. Si la propuesta de bell hooks es cierta, quizás el esfuerzo es mucho más que el deseo de cambiar. 




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