Ensayo 1 de Slavecraft, roadmaps to erotic servitude.
Ensayo
1
Llamado
a la sumisión[1]
Este ensayo y los siguientes están dirigidos tanto a
aspirantes a sumisos como a ya experimentados, muy especialmente a quienes se
identifican como esclav*s, aunque también otr*s pueden encontrarlos de interés.
Mi uso de la palabra "sumis*" no pretende transmitir ninguna
sugerencia de debilidad o impotencia, sino simplemente a quien se somete a la
voluntad de otr* con el propósito de satisfacción y realización mutua.
No se trata de quién tiene "Poder". Creo que
tanto quien es Am* como esclav* deben tener "Poder". Am*/esclav* es
una experimentación total acerca de la Autoridad.
Aunque
probablemente no haya una manera fácil de estar seguro, parece que la mayor
parte del material de lectura que tiene que ver con la experiencia de dominación/sumisión
ha sido ficción literaria. Parece que, para algunos de nosotr*s, hay algún
instinto misterioso que pide que la tinta y las hormonas fluyan al unísono.
Pero cualquiera que sea la razón, estas historias están fácilmente disponibles
para aquellos que las disfrutan. Es bueno tener tal ficción, y podríamos pensar
en razones para alegrarnos por ella y por quienes la producen.
Pero el material
ficticio sobre este tema ha dejado mucho terreno sin explorar y, por lo tanto,
sin mapear para que otr*s puedan seguirlo. Para aquellos de nosotr*s que
estamos seriamente interesados en viajar en persona, en lugar de indirectamente,
en esas regiones más espesas de los bosques Dominación/sumisión, la gran
biblioteca de ficción suele ser inútil en el mejor de los casos y dañina en el
peor. Es como mirar una gran selva tropical desde un avión alquilado en vez de
sentir tus propios pies descalzos atravesando lo primordial sin caminos,
inhalando la tierra, los olores, los sonidos, las texturas, los terrores y
también los tesoros. Entonces, con este y con los ensayos que siguen, ofreceré
un mapa de ruta hacia un estado profundo y sublime de rendición dichosa. Esta
hoja de ruta es la que he seguido y uso hoy. Con este libro, tengo la intención
de compartir lo que he aprendido y ahora creo profundamente en la sumisión
erótica y en sus lugares más profundos. Quiero creer que, si otros lo estudian
detenidamente, podría conducir a algunos de los mismos tesoros que yo he
encontrado. Se incluyen actitudes, ideas, información, opiniones y
especulaciones que desearía haber tenido antes en mi vida. Los ofrezco con la
esperanza de que algo de aquí sea útil para otr*s y tal vez te ahorre a ti, y a
aquell*s a quienes sirves, una pérdida de tiempo y un dolor no deseado. Supongo
que debe haber otra información sobre la sumisión basada en diferentes
"caminos" a través de los bosques de Dominación/sumisión, pero solo
puedo saber e informar la experiencia tal como ha sido para mí.
Aunque me asusta
pensar en ello, existe la posibilidad de que mis descubrimientos sobre la
sumisión y la rendición erótica no sean ciertos para muchos otr*s, o incluso
que no lo sean para nadie más, no lo sé. Mis esfuerzos aquí parten de la
suposición opuesta; que los mapas, herramientas y técnicas que utilizan l*s
sumis*s tienen al menos alguna cosa en común y que podemos compartir esas cosas
para aprender un*s de otr*s. Con suerte, esto hará que el viaje sea más rápido
y más fácil tanto para nosotr*s como para aquellos a quienes servimos.
Pero ten cuidado.
Seré apasionado aquí por contar estas cosas y agresivo en mis intentos de
iluminar, persuadir y tal vez incluso guiar. Y espero que esto ofenda y moleste
a quines pueden decir: "Este esclavo es un sabelotodo que piensa que esta
es la única manera, o la mejor manera". Y a tales críticas les diré ahora
que todo lo que sé es que estas son las únicas formas que conozco para llegar a
donde estoy, y que si otr*s quieren lo que tengo, así es como llegué aquí. Y
"aquí" es, para mí, la dicha absoluta de la rendición y la sumisión
al Maestr* en cuyo lugar se me permite vivir y servir actualmente. Y, por
último, se me ordena revelar toda esta información y espero sinceramente que
sea útil. Así que, piensa de mí lo que quieras. Incluso habiendo ofrecido mis
descargos de responsabilidad, lo harás de todos modos.
Respondiendo a la Llamada
Cuando éramos
niñ*s, cuando nos dieron nuestro primer lápiz para hacer garabatos,
garabateamos alegremente y no sabíamos nada del enorme potencial contenido en
nuestro simple y pequeño juguete. Los lápices con los que jugamos durante
nuestra inocencia podrían usarse más tarde para llevar a una nación a la
guerra, descubrir una cura, dibujar una obra maestra o simplemente preparar una
lista de compras. Asimismo, la primera vez que verdaderamente nos sometemos a
la voluntad de una pareja durante el sexo y de repente, y sin previo aviso,
somos barridos por un tornado en una revelación de éxtasis, ni siquiera
empezamos a imaginar las posibilidades contenidas en nuestra entrega. Aun así,
sabemos que hemos sentido y experimentado algo significativo, poderoso y
maravilloso.
Es probable que
para la mayoría que lo experimenten, el viaje en esa tempestad sea, en sí
mismo, el foco, y se convierta en uno más de los muchos grandes viajes de la
vida, nada más. Es posible que nunca vuelvan a pensar en ello, o incluso que
quieran repetir la experiencia. Y eso está bien. La profunda sumisión de la
esclavitud no atrae a estas personas.
Pero para
algún*s de nosotr*s, este sabor de éxtasis erótico nos fascina y nos
preguntamos al respecto. ¿Cómo funciona esta experiencia? ¿Podemos, o debemos,
aprender a dirigir la tempestad de la sumisión de alguna manera sin destruirlo
o ser destruidos por la tempestad? Y así, algún*s de nosotr*s tratamos de
aprender cómo cabalgar los vientos salvajes de la sumisión, siempre con la
esperanza de que nos devuelvan a ese éxtasis. Cuando la búsqueda de este
éxtasis se vuelve auto definitoria, somos bautizados como sumis*s: quines
buscan la experiencia, la comprensión y el refinamiento del éxtasis que
proviene de someterse a la voluntad de otr*. No es solo algo que hacemos; es
algo que somos. Ser sumis* es, por supuesto, simplemente una de las muchas
orientaciones eróticas posibles.
Diferentes sums
(sumis*s) tienden a resaltar diferentes aspectos de la experiencia. Algunos
simplemente persiguen la experiencia y se hacen l*s distrid*s ante la
comprensión o el refinamiento. Otros evitan la experiencia por varias razones y
se centran en cambio en comprender sus propias experiencias y las de los demás.
Algunos van tras el refinamiento con o sin comprensión. Y así sucesivamente, en
todas las combinaciones posibles. Todo esto no suele ser un proceso consciente
para la mayoría de subs. Sin embargo, para un pequeño número de nosotr*s, es
completamente consciente.
Aun menos
exploradores descubren que, para nosotr*s, existe una relación entre el tipo,
la calidad, la profundidad y la frecuencia de nuestra sumisión y el éxtasis que
se desarrolla dentro de nosotr*s. La esclavitud hace gestos, y algunos se
preguntarán seriamente sobre ello. A veces tale sums se dan cuenta de que la
sumisión es una herramienta que puede ser una tempestad, una alfombra mágica
para transportarse al éxtasis, pero que también puede haber otros usos para la
herramienta de la sumisión, otros destinos a visitar para los que se puede usar
la tempestad de la sumisión. Y muy poc*s de nosotr*s sentimos curiosidad por
estos otros posibles destinos. Como herramienta, ¿cuánto se puede hacer? ¿Puede
llevarnos a destinos más allá del tiempo y el espacio? ¿A los magico quizás? Es
principalmente poc*s lo que escribo, aunque como mencioné anteriormente, otr*s
también pueden estar interesados.
Discutir con el destino
Siempre me
sorprende la variedad de talentos que posee la gente. He notado que, muy a
menudo, cuando una persona tiene múltiples talentos, es más probable que
algunos de ellos sean explorados, explotados y más desarrollados que otros. De
hecho, debe ser un individuo raro quien organiza su vida para optimizar todos
sus talentos. Estoy seguro de que nunca he conocido a uno. Me parece que la
mayoría de estas personas con múltiples talentos finalmente deciden qué
talentos recibirán su atención y cuáles se dejarán de lado, tal vez por un
tiempo o incluso para siempre. A menudo, la decisión de especializarse coincide
con el desarrollo de la madurez de una personalidad. Llegamos a ver que es
preferible hacer una, dos o algunas pocas cosas muy bien, en lugar de
distribuir demasiado nuestro tiempo y a nosotros mismos. Y así, dado que
normalmente no podemos estar en dos lugares al mismo tiempo, debemos decidir si
pasar el tiempo viviendo en un monasterio o pasar ese mismo tiempo aprendiendo
y practicando las leyes o la medicina, o persiguiendo nuestros intereses en la
esclavitud. Además, con el desarrollo de la madurez, nuestras nociones sobre el
tiempo comienzan a cambiar. Much*s de nosotr*s llegamos a ver que podemos tener
casi cualquier cosa que querramos, pero no podemos tener todo lo que queremos.
Debemos elegir, porque la brevedad de la vida no nos permitirá tener o hacer
todo a la vez.
Y hacemos esta
elección de diferentes maneras. Elegimos en función del dinero lo que la
búsqueda nos generará o nos costará; o elegimos en función de lo bien que
podemos hacerlo, de lo fácil que nos resulta, de lo divertido que es o de lo
satisfactorio que es hacerlo; o elegimos en función de cómo reaccionarán las
demás personas si no lo hacemos. Y, por supuesto, una vez elegido, podemos, y a
veces lo hacemos, cambiar de opinión a medida que descubrimos más sobre ello o
sobre nosotr*s mism*s haciéndolo.
Pero algún*s de
nosotr*s lo elegimos porque debemos hacerlo; porque ninguna otra búsqueda tiene
sentido. Lo elegimos porque no sentimos -quizás no podemos- sentir tanta pasión
por ninguna otra cosa. Y la pasión es como una mariposa, revoloteando sobre los
campos de la vida en flor. Tiene voluntad propia. La cuestión entonces es si
rendirnos y honrar el lugar al que nos lleva nuestra pasión, o si negarlo,
ignorarlo, apartarnos y obligar a nuestra vida a desviarse hacia otro destino.
Pero para algún*s de nosotr*s, es nuestra pasión la que dicta nuestro destino.
Todo esto es un
preámbulo para señalar que, para algún*s de nosotr*s, nuestra pasión se posa en
la flor de la sumisión. Y cuando lo hace, debemos enfrentar la misma decisión
que enfrentan todas las personas apasionadas: si reconocer y honrar el llamado
de la pasión o no. Da la casualidad de que hay varios tipos de instituciones
culturales importantes que realmente permiten, fomentan o incluso exigen la
sumisión en distintos y diversos grados. Entre estas se encuentran la religión,
el ejército, ciertas profesiones, el gobierno, el crimen organizado, las fraternidades,
las empresas comerciales, los deportes competitivos y las familias. A veces, la
sumisión (y/o el dominio) es un requisito categórico como condición para
participar en este tipo de actividades humanas, según los grupos específicos en
cuestión.
No hay manera de
estimar el número de personas que secretamente pueden satisfacer sus
necesidades Dominantes y/o sumisas en este tipo de circunstancias. Esto puede
suceder inconscientemente o no, dependiendo de qué tan consciente sea una
persona en particular. Probablemente tod*s conocemos personas en el mundo
Am*/Esclav* que pasaron un tiempo importante y significativo en el servicio
militar, o tal vez estuvieron involucrados en un entorno religioso hasta que
descubrieron que querían algo más, algo más profundo y más personal, y sí, algo
explícitamente erótico.
"Quien
no escucha la música, piensa que los bailarines están locos".
-
atribuido a RUMI
Pero resulta que
vivimos en una época donde la cultura dominante ve la sumisión propia y erótica
de una persona a la voluntad de otra en formas que no es validada como una
actividad, un proceso, una meditación o un destino legítimo. En las culturas donde
se practica nuestro tipo de sumisión erótica, no se acepta como una experiencia
apta en torno a la cual se puede organizar o construir una identidad, una vida,
un futuro o una relación, ya sea con uno mismo o con l*s otr*s.
No es demasiado
difícil de entender que una persona pueda construir estas cosas en torno a la
práctica de la ley, la autoridad de la ceremonia del té japonesa, la
comprensión de los patrones de migración de los caribúes o el estudio de los
monjes budistas. En general, la sociedad contemporánea está dispuesta a validar
todas estas como pasiones aceptables a las que alguien podría dedicar su vida.
Pero no se nos otorga tal validación a aquell*s de nosotr*s que elegimos
descubrir y examinar el universo a través de la lente que ofrece la sumisión
personal y erótica. Quienes son ajenos no están preparados para entender que la
pasión de la entrega tiene el poder de agarrarnos por la garganta y disparar
nuestra imaginación a la calentura intensa capaz de fusionar la sexualidad y la
entrega en tal lente, una herramienta lo suficientemente poderosa como para
comprender cualquier cosa que valga la pena saber.
Esta ausencia de
validación externa complica seriamente las decisiones propias cuya pasión es la
sumisión. "¿Puedo dejar mi beca en la universidad para mudarme a otra
ciudad y ser esclav* del Sr. J?" o "¿Hay alguna manera de que pueda
seguir mi carrera y realmente ofrecerme a alguien como candidat* a esclav*?"
Y entonces, agonizamos por eso.
Incluso entre
las comunidades de sadomasoquistas que se aceptan a sí mismos, aquellos que
harían compromisos de estilo de vida basados en su pasión por la sumisión (o el
dominio, para el caso) generalmente son vistos como extremistas o de alguna
manera quedan "marginad*s". Y supongo que si los números son una
indicación, quizás seamos extremistas, pero los números no cuentan toda la
historia.
Pocos han pisado
la Luna, pero no los llamamos extremistas. No, la acusación de extremismo se
dirige a aquell*s de nosotr*s que construimos nuestras vidas alrededor de la
sumisión, muy probablemente debido a lo que el Sr. Baldwin ha llamado
anteriormente "kinki-fobia".[2]
Señala que cuanto más se aleja una del sexo que resulta en un embarazo
socialmente aprobado, menos validación recibe. Bien, quizás seamos extremistas.
¿Y qué?
En el análisis
final, la cuestión es si se honrará o no la pasión. Para alejarse del llamado
apasionado de la sumisión y la esclavitud profundas y continuas, uno arriesga la
integridad y la autoestima. Apartarse significa construir en la conciencia el
conocimiento que se está escondiendo de algo importante dentro de uno mismo.
Las consecuencias son eventualmente las mismas que cuando una persona gay niega
su homosexualidad. Inevitablemente se produce una guerra dentro del yo. Este
tipo de guerras crean fricción dentro de la psicología de una persona y actúan
como un lastre para la creatividad y la espontaneidad. Tales guerras internas y
sus consecuencias son los enemigos de la serenidad y la felicidad de
cualquiera.
Los
psicoterapeutas, tanto de las creencias tradicionales como de la nueva era, nos
recuerdan constantemente que vivir de manera congruente es una clave central
para la felicidad. En pocas palabras, vivir de manera congruente significa que
llevamos nuestras vidas con honestidad y de acuerdo con la verdad de lo que
descubrimos que somos. Nos dicen que debemos hacer esto de una manera que
integre todas las partes de nosotros mismos en un todo unificado. En esta parte
de mi discusión, honrar el llamado de uno a la sumisión es realmente un viaje
hacia la auto aceptación, una de las claves importantes del templo donde tiene
lugar una profunda transformación personal.
La mayoría de
las veces, la responsabilidad de no honrar la propia pasión por la sumisión es
el miedo. Algunos de los que escuchan y sienten el llamado de la sumisión temen
que pueda significar la pérdida o la destrucción del si mismo: "¿Quién
seré si me entrego absolutamente?" Otros temen que nadie quiera
dominarlos. "¿Qué pasa si nadie me quiere?" Podemos temer que si
exploramos la sumisión demasiado profundamente, nunca disfrutaremos de ningún
otro tipo de sexualidad. "Si voy demasiado lejos, tal vez nunca podré ser
otra cosa que esclav*".
Pero en la vida,
la búsqueda de una gran recompensa a menudo significa correr un gran riesgo.
Aquellos que se lanzaron a la Luna sabían que estaban arriesgando sus vidas, y
otr*s que se lanzaron al espacio pagaron ese precio. Incluso cambiar de un buen
trabajo a uno mejor conlleva el riesgo de que la nueva situación no funcione.
Ingresar a un programa de doctorado no garantiza un puesto al graduarse.
Casarse no significa necesariamente "hasta que la muerte nos separe".
Elegir engendrar un hijo no garantiza que nazca sano y no se convierta en un
asesino en serie.
La dicha de
rendirse a la esclavitud es algo maravilloso, un deleite raro y preciado que
muchos no saborean. Para lograrlo, debemos acercarnos al templo donde aguardan
quienes se han preparado para el viaje con espíritu de aventura, reverencia y
valentía.
Sepan esto: la
esclavitud requiere valentía.
Si no eres lo
suficientemente valiente como para obligarte a correr riesgos, entonces te
sugiero que te retires y te insertes en programas diseñados para ayudarte a
encontrar tu propia valentía dentro de tuyo. Si estás demasiad* asustad* para
avanzar hacia la realización de tu pasión esclava, entonces la adquisición de
este coraje debe ser lo primero en tu preparación para el viaje hacia la
sumisión.
No existe
vergüenza en el miedo. Es una pena que siga siendo así. Y esta vergüenza mata
la estima y destruye la integridad y el respeto propio. ¿Quién puede permitirse
eso? Además, ¿qué Am* que valga la pena quiere probar cosas con aspirante a
esclav* que está paralizad* por sus miedos y no tiene respeto por sí mism*? No
es que tengas que deshacerte de todo miedo. Es que debes encontrar suficiente
coraje dentro de ti para evitar que tus miedos te paralicen hasta el punto en
que no puedas someterte lo suficiente, y así buscar activamente tu dicha en la
rendición.
Cada un* de
nosotr*s que escucha el llamado de la esclavitud debe aceptar la
responsabilidad de nuestros propios miedos al respecto y lidiar con esos
miedos. Pocos Maestr*s poseen las habilidades o el deseo necesario para superar
nuestros miedos por nosotr*s. Y muchos esclav*s que han trascendido sus miedos
están ellos mismos con los Am*s y, por lo tanto, generalmente no disponible
para apoyar a esclav*s novat*s en sus batallas con estos miedos. No, los
primeros pasos deben darse en soledad, en nuestra cabeza o, más exactamente, en
nuestro corazón, porque sabemos la verdad sobre quiénes y qué somos.
Es emocionante
ver que, por fin, hay evidencia que el compañerismo de discípulos
Maestr*s/esclav*s ha comenzado a fusionarse en algo viable. El discurso
reflexivo sobre varios enfoques de este tipo de vida ha estado emergiendo en medios
impresos y en Internet desde hace un tiempo, y parece que las cosas finalmente van
a alcanzar una masa crítica tal que la ignición real ahora parece inevitable. Y
a medida que los fuegos individuales que arden en nuestros vientres se
encuentren y se unan con otr*s, la llama servirá para iluminar un camino para
que otr*s más nos encuentren, y se encuentren a sí mism*s, y encuentren este regocijo
especial.
Dominates están
haciendo un contacto cuidadoso con otr*s Dominantes que ven las cosas como Ell*s
lo hacen, y están comenzando a compartir lo que están aprendiendo acerca de Sí
Mism*s, del proceso Dominante y la forma en que manejan a los esclav*s, cómo
funciona y como se siente todo. Del mismo modo, los esclav*s se acercan a otr*s
herman*s esclav*s y se apoyan mutuamente a través de los campos de minas
emocionales que podrían detener nuestro viaje hacia nuestro ser esclav*.
Lentamente, el aislamiento está dando paso a las conexiones y al contacto.
Much*s de nosotr*s nos hemos dado cuenta que nos irá mejor con todo esto cuando
forjemos relaciones significativas entre nosotr*s basadas en intereses compartidos,
en lugar de tratar de enfrentar los obstáculos de forma aislada. Es un momento
emocionante.
Sin duda, el
nacimiento de este compañerismo de antaño abstracto vendrá acompañado de
algunas previsibles dificultades. Aun así, me siento alentado por el resultado
final, por el enorme respeto que demostramos l*s un*s por l*s otr*s, y por la
experiencia misma mientras luchamos por aceptar los problemas del estilo de
vida y este amor particular.





