SF: Ciencia Ficción, fabulación especulativa, figuras de hilos, hasta ahora

 

SF: Ciencia Ficción, fabulación especulativa, figuras de hilos, hasta ahora.[1]

Donna Haraway

 

Decir que estoy asombrada de recibir el Premio Pilgrim de la SFRA[2] sería subestimarlo, tanto como al reconocimiento de la asombrosa herencia de la ciencia ficción y su gente que me hace sentir humilde y agradecida. Miro la lista de los que han recibido el Premio Pilgrim antes que yo y no puedo creer que esté en compañía de mis héroes de todos los géneros y géneros disponibles. ¡No lo merezco, pero estoy inmensamente feliz! También estoy triste por no estar en Lublin con ustedes, pero las obligaciones familiares hicieron imposible ir a Europa este julio, por lo que espero que esta grabación audiovisual digital proyectada pueda transmitir algo de la gratitud que siento hacia el comité del premio Pilgrim y la comunidad de la ciencia ficción .


Primer contacto: en honor a las Memorias de una mujer espacial de Naomi Mitchison, donde ningún contacto realizado por un especialista en comunicación queda sin recompensa o sin castigo.


Lemon Chicken by Rusten Hogness

 

Para divertirnos, aquí hay una imagen de un primer contacto encima de mi cocina; este encuentro hogareño habla de mis primeras experiencias con la ciencia ficción (SF). Noten el encuentro de la tecnología melancólica y obsesionada con el tiempo, con nuestra fruta terrícola tentacular. ¿Qué más se puede considerar que un signo de ciencia ficción: la gallina regordeta, cortesía de la historia de la química industrial, Purity Hall de DuPont y la historia de los relojes, o la magia de mi limonero moderno cortesía del Consorcio Internacional del Genoma de los Cítricos y el madurado multi-floral capricho del tiempo de desarrollo? Los escritores y pensadores de ciencia ficción me han moldeado desde mediados de la década de 1970, de adulta, leí HombreHembra de Joanna Russ, y rápidamente seguido por Babel 17 de Samuel R. Delany una década más viejo. Ignorante de casi todo en esta práctica de mundos de múltiples formas, llegué tarde a la ciencia ficción (SF), guiada por compañer*s que ya sabían leerla y por qué era importante. Me arrojaron a los ríos generativos y turbulentos  de la ciencia ficción que he explotado continuamente, aunque no siempre de manera legible. He tratado de agregar mis propios arroyos a los flujos de ciencia ficción (SF). Pienso en mi oficio como una narración de historias de múltiples especies en modo feminista. Equipada con un doctorado en biología molecular, del desarrollo y evolutiva; me he ganado la vida como académica de las humanidades sobre estudios científicos y estudios feministas, con una especie de Green card para residir bajo vigilancia estricta en antropología biológica y cultural. El arte en los modos biológicos, ecológicos y ciborgs solo se han sumado al lio de la ciencia ficción (SF) que yo llamo mundo. Estos campos de hacer conocimiento y hacer  mundos orientan un oficio que, para mí, está implacablemente repleto de criaturas e historias orgánicas e inorgánicas en su duro material y narrativos tejidos.

El estrecho acoplamiento de la escritura y la investigación, donde ambos términos demandan lo real, lo ficticio y lo fabuloso; donde ambos términos se materializan en la ficción y en la erudición, me parece que están integrados en los diagramas de cableado tecno-orgánico, políglotas y polimórficos de la ciencia ficción. Mi narración de historias multiespecies está modulada a través de la ciencia ficción en todas las fibras de las figuras de hilos que trato de modelar y reproducir.


Estrella de mar

 


Lo que me enseño una gallina en la estufa y un limón con problemas de desarrollo es que estoy en el dominio de la ciencia ficción; de lo que una ex alumna mía, Eva Hayward, llama "ojos de dedo" o "tentacularidad"; y otra ex alumna, Katie King, llama "reconstrucciones en red" o “transconocimientos”. “Ojos de dedo” y “tentacularidad” son los términos de Eva para sensual trans y articulaciones intersticiales. Apreciando los dedos de ojos de Hayward, Katie King escribe: “Trabajando en un multiverso de disciplinas, interdisciplinas y multidisciplinariedades articuladas, tal inspección transdisciplinar en realidad disfruta de los muchos sabores de los detalles, las ofertas, las pasiones, los lenguajes, las cosas, e incluso mientras demuestra que sus propias formas de validez están del todo implicadas dentro de esas elegantes y parsimonias pero divergentes explicaciones. En cambio, un índice para la evaluación del trabajo transdisciplinario está en qué tan bien se aprende y se modela cómo ser afectado o movido, qué tan bien se abren elementos inesperados de las propias encarnaciones en mundos vivos y re-sensibilizadores” (Networked Reenactments 18). Creo que este criterio se aplica a la ciencia ficción (SF) en todas sus formas y modos. No sorprende que Katie sea una de esas compañeras que me enseñaron a leer los placeres voluptuosos de la ciencia ficción (SF) en primer lugar.

 

Acertijo para gatos[3]


Poster para la lectura de Haraway en Wellek del 2011, ilustración de figuras de hilos multiespecies, fabulación especulativa y acertijo para gatos.

 

La antropóloga social británica Marilyn Strathern, quien escribió The Gender of the Gift, basandose en su trabajo etnográfico en las tierras altas de Papúa, Nueva Guinea (Mt. Hagen); ella  me enseñó que “importa qué ideas usamos para pensar (con) otras ideas” (Reproducing the Future 10). Marilyn encarna para mí la práctica de la fabulación especulativa feminista en la forma académica. Importa qué cuestiones usamos para pensar otras cuestiones; importa qué historias contamos para contar con otras historias; importa qué nudos anudamos nudos, qué pensamientos piensan pensamientos, qué lazos atan lazos. Importa qué historias hacen mundos, y qué mundos hacen historias. Marilyn escribió sobre como aceptar el riesgo de una contingencia implacable; la antropología piensa como la práctica del saber que estudia las relaciones con relaciones, que pone en riesgo las relaciones con otras relaciones desde otros mundos inesperados. En 1933, Alfred North Whitehead, el matemático y filósofo estadounidense del proceso que induce mi sentido del mundo, escribió Las aventuras de las ideas. La ciencia ficción (SF) está precisamente llena de este tipo de aventuras. Isabelle Stengers, química, erudita en Whitehead y una filósofa feminista belga muy peculiar, me suministra “pensamiento especulativo” a raudales. Isabelle insiste en que no podemos denunciar el mundo en nombre de un mundo ideal. En el espíritu del anarquismo comunitario feminista y en  el idioma de la filosofía de Whitehead, sostiene que las decisiones deben tomarse como sea en presencia de quienes soportarán sus consecuencias[4]. En este mismo conjunto virtual de hermanas, Marleen Barr transformó la ficción especulativa de Heinlein en una fabulación feminista para mí. En relevos y retornos, la ciencia ficción (SF) se transforma en mi escritura e investigación en fabulaciones especulativas (SF) y figuras de cuerdas (SF). Relevos, acertijo para gato, filtrar patrones de un lado a otro, dar y recibir, modelar, sostener un patrón no solicitado en las manos, la capacidad de respuesta, una serie maestra de patrones de Octavia Butler. Mis deudas van aumentando. Una y otra vez, la ciencia ficción (SF) me ha dado las ideas, las historias y las formas con las que pienso las ideas, las formas y las historias en la teoría feminista y los estudios de la ciencia. No hay forma de que pueda nombrar todas mis deudas con las criaturas y los mundos de la SF, humanos y no, por lo que marcare solo algunos y espero una extensión del préstamo en los próximos años. Registraré estas deudas en un breve librito de mi enseñanza y publicación. Con un texto mecanografiado en mi currículum vitae que formaba parte de un expediente para ser considerada para un ascenso en el Departamento de Historia de la Ciencia de Johns Hopkins en 1979-1980, y una botella de blanqueador calcáreo, comienzo con Woman on the Edge of Time de Marge Piercy. Había escrito una reseña del ensayo Woman on the Edge of Time para la publicación activista Women, a Journal of Liberation y apunté debidamente esta pequeña publicación en el currículum. “El pasado es la zona de disputa”, el pasado que es nuestro denso presente, aún no sistematizado, donde ahora lo que está por venir está en juego; es el meme que me atrajo a la historia de Piercy, y estaba orgullosa de la reseña.  Un colega experimentado en Historia de la Ciencia, partidario de mi promoción, se acercó a mí con una sonrisa demasiado amistosa y esa traicionera botella del blanqueador, pidiéndome que borrara esta publicación del registro académico, "por mi propio bien"[5]. También quería que borrara “Signs of Dominance”, un ensayo largo y denso de investigación sobre la semiótica y los sociogramas desarrollados a mediados del siglo XX en el campo de estudios de primates, monos y simios[6]. Para mi vergüenza hasta hoy, obedecí; para mí alivio hasta hoy, nadie se dejó engañar. Las temporalidades de Piercy y mi creciente sentido de la estructura de la ciencia ficción en el trabajo del campo de los primates me hicieron escribir dos ensayos para Signs, una publicación de teoría feminista de la Universidad de Chicago, valiente, nueva y llena de notas a pie de página; y titular los ensayos en reconocimiento de la precedencia y el renovado modelado de Piercy en mí[7]. No podía olvidar, ni negar, la investigación de Piercy para Woman on the Edge of Time, que la llevó a los experimentos del Rockland State Hospital del psiquiatra José Delgado de implantes telemétricos controlados a distancia, y mi hallazgo de mi propia investigación del archivo del trabajo financiado por los Institutos Nacionales de Salud Mental de Delgado aplicado a estudios de gibones en la colonia de simios en la isla Hall. Las raíces e itinerarios coloniales e imperiales de la ciencia ficción son implacablemente reales e ineludiblemente fabulados. Más tarde, viviendo (no opcionalmente, en historias de la ciencia ficción realmente existentes) con y como cyborgs, Piercy y yo volvimos a jugar a acertijos para gatos, esta vez con mi "Manifiesto Cyborg" y luego ella con He, She and It. Los cyborgs nunca trataron solo de interdigitaciones entre humanos y máquinas de información; Los cyborgs fueron desde el principio la materialización de seres humanos implosionados (no hibridados), máquinas de información, organismos multiespecies. Los cyborgs fueron siempre simultánea e implacablemente reales e ineludiblemente fabulas. Como toda buena ciencia ficción, rehicieron lo que cuenta como—lo que es—real. El guión narrativo obligatorio de múltiples especies se escribió en 1960 en la investigación de la carrera espacial de los Estados Unidos, cuando Manfred Clynes y Nathan Kline acuñaron la palabra "cyborg" en un artículo sobre sus ratas con implantes y las ventajas de los sistemas autorregulados de humanos-máquinas en el espacio exterior.



Lynn Randolph, Cyborg, oil on masonite, 10” x 7 “, 1994

 

Porque nadie se dejó engañar por un currículum palimpséstico pintado con cal transparente, precisamente por las mismas razones y en el mismo mes del año 1980 me despidieron del Johns Hopkins y me contrataron en el puesto de profesora titular de teoría feminista en los EE. UU., en  Historia de la Conciencia de la Universidad de California en Santa Cruz. Si alguna vez hubo algo en la Academia, HistCon es un sitio de ciencia ficción inspirado en el espíritu de Gregory Bateson (uno de los primeros profesores del programa) y su forma de aventuras especulativas del pensamiento. En 1980, el programa solía pronunciarse HisCon. Provocada de tal manera para dar una conferencia inaugural llamada HerScam, utilicé descaradamente las secciones icónicas de Galileo para modelar: 1) la trágica detumescencia parabólica de las fantasías de HisCon sobre la velocidad de escape de Terra a través de una cosa incorpórea y voluble llamada "teoría" (¿o eran solo mis paranoias hiperfeministas ?); 2) las brutales, perfectamente circulares y fútiles, estrategias de focalización de una cosmopolítica tardocapitalista, fielmente kantiana, en un estado de guerra global permanente; y 3) los deseos hiperbólicos, corporalmente saturados y con límites definidos de la práctica de la teoría feminista de HerScam, también conocida como la sección icónica de la que sigo enamorada. En este modelo-cilindrico de la torre de marfil de la universidad, nos quedamos con la modesta, históricamente preñada, elipse salvadora de fenómenos, una forma con dos focos que sugerían una co-promesa. De alguna manera, una "t" encontró su camino en la pronunciación de His( t)Con, y se llegó a un acuerdo, a pesar de que mi historia aquí imputada de causalidad es muy sospechosa. Lo que siguió para mí fue una comunidad de colegas y estudiantes por la que morir, dentro de la cual era posible escribir "El Manifiesto Cyborg", "Conocimientos situados", "El Patriarcado del oso Teddy", Primate Visions, Simios, cyborgs y mujeres, Testigo_modesto@Segundo_Milenio. HombreHembra©_Conoce_OncoRata™. Feminism y Tecnociencia, Manifiesto de especies en compania, When Species Meet< y ahora en progreso, "Staying with the Trouble". Los escritores/pensadores/creadores de SF se encuentran entre las células madre de cada uno de estos esfuerzos de la narración académica de historias de múltiples especies, a veces de manera obvia, a veces de manera críptica. Rehaciendo mundos dentro de la matriz de abducciones, generaciones y regeneraciones forzadas, y encarnaciones monstruosas, la trilogía Xenogenesis de Octavia Butler dio forma a mi sentido del trabajo en el campo de la historia de los estudios científicos de simios y monos en libertad. James Tiptree Jr., nunca estuvo muy lejos de mis teclados. Suzette Haden Elgin nos enseñó a mí y a mis alumn*s el poder de los lingüistas. Los seminarios de posgrado en teoría feminista se dividieron con vehemencia en dos, entre chicas locas por los caballos y psicoanalistas hechos de severo material teórico cuando leímos el libro Motherlines de Suzy McKee Charnas. El ahora famoso manuscrito de Ursula Le Guin, mimeografiado y circulado a mano, llamado “La teoría de la ficción de la bolsa de transporte”, me dio el coraje y el aparato conceptual para alentar a la mujer recolectora en su discusión con el hombre cazador en los relatos creíbles de la evolución homínida. Tales of Nevèrÿon de Delany, especialmente el “Cuento del viejo Venn”, y la forma de Fred Jameson de hacer la lógica cultural del capitalismo tardío me volvio a enseñar semiótica después del trauma de investigar los “Signos de dominación”. Eso me dio más autorización para leer y enseñar la historia de John Varley, “Press Enter” y su bulliciosa trilogía Gaea como textos claves de teoría feminista en seminarios de posgrado[8]; un esfuerzo que, unido a las otras inapropiadas/bles de Trinh T. Minh-ha en su Woman, Native, Other: Writing Postcoloniality and Feminism, resultó en un ensayo titulado “Las Promesas de los Monstruos: Políticas Reproductivas para Otros Inapropiados”.  Aprendí más de lo que puedo decir de las células madre SF pluripotentes sembradas en mi ya promiscua médula cyborg/canina/roedor/primate: Sarah Lefanu, Pamela Sargent, Shulamith Firestone, Judith Merril, Marleen Barr, Vivian Sobchack, Fran Bartkowsky, Eric Rabkin, Laura Chernaik, Marilyn Hacker, Veronica Hollinger, Sherryl Vint, Teresa De Lauretis, Margaret Atwood, Monique Wittig, Istvan Csicsery-Ronay, Vonda McIntyre, Gwyneth Jones, Julie Czerneda, Joshua LaBare y muchas más, antes, después y en curso, y siempre y de nuevo l*s que me enseñaron a mí y a tant*s otr*s cómo vivir y morir en la aventura de hacer mundos, en la aventura de pensar, llamada SF: Samuel R. Delany, Ursula K. Le Guin, y Joanna Russ. El año pasado, escribí un ensayo llamado “Sowing Worlds: a Seed Bag for Terraforming with Earth Others” para Beyond the Cyborg de Helen Merrick y Margaret Grebowicz. Merrick me había incitado en su extraordinario libro, The Secret Feminist Cabal: a Cultural History of Science Fiction Feminisms. Le Guin y Butler regresaron a mí, esta vez trayendo therolingüistas, hormigas y semillas de acacia; y la hiperempática adolescente estadounidense Lauren Oya Olamina, llamada así por la yoruba Oya, madre de nueve hijos, Orisha del río Níger, con sus nueve afluentes. Siempre extrañaremos la última parábola de Butler, la inconclusa Parábola del Tramposo. La muerte hiperbólica que define los límites es más que HerScam.



Cayenne jumping at an agility trial. By Richard Todd, 2006.

The Companions de Sheri S. Tepper conoció a Cayenne, mi compañera la Princesa Guerrera Klingon canina de destrezas, después de que yo escribiera When Species Meet (2008), pero claramente los hipercompetentes caninos mejorados de Tepper viajaron en el tiempo para volver aún más capaces de lo que ya eran, criaturas mundanas con las que trabajo y juego. When Species Meet está repleto de todo tipo de bichos, vegetales, microbianos, animales y tecnológias que participan del terrano trabajo/juego de aprender a participar con respon-habilidad, como compañeros, cum panis, con pan en la mesa juntas, y como cuando quién está en el menú permanece inalterablemente en riesgo. Los biólogos son actores claves en When Species Meet, especialmente aquellos que nos enseñan sobre la biología evolutiva del desarrollo ecológico, popularmente conocida como EcoEvoDevo, es decir, la creación conjunta de especies con y entre sí en una especie de relevo y cooperación  tortugas-hasta-el-final en una intra-acción constitutiva. Hemos vuelto al punto de partida del compromiso de Strathern con la implacable contingencia de las relaciones. Las partes no preceden a la relación; el mundo es un verbo, o por lo menos un gerundio; la creación de mundos es la dinámica de la intra-acción (palabras de Karen Barad en Meeting the Universe Halfway) y la intra-paciencia, el dar y recibir patrones todo el camino, con consecuencias para quién vive, quién muere y cómo.

 

Ω

Terra[X]n = ∫∫∫∫∫∫Terra(X1X2X3X4…Xn,t) dX1 dX2 dX3 dX4…dXndt = Terrapolis

 

 a

 Las especies compañeras se dedican al antiguo arte de la terraformación; ellos son l*s jugadores en una ecuación matemática de SF que describe a Terrapolis. Terminado de una vez por todas con la cosmopolitita globalización kantiana y el gruñón mundo heideggeriano y excepcionalista humano, Terrapolis es una palabra mestiza compostada en un mycorrhizium de raíces griegas y latinas y sus simbiontes. Terrapolis existe en la siempre red SF de excesiva conexión, donde la capacidad de respuesta debe improvisarse, no en la brecha existencialista y sin vínculos, solitaria y creadora del hombre teorizada por Heidegger y sus seguidores. Terrapolis es rica en mundo, inoculada contra el posthumanismo pero rica en com-post, inoculada contra el excepcionalismo humano pero rica en humus, madura para la narración multiespecies. Esta Terrapolis no es el mundo natal del humano como homo, esa autoimagen siempre parabólica, re-y detumescente del sí mismo, sino del humano que se transfigura en un juego de palabras etimológico indoeuropeo en guman, ese trabajador de y en el suelo. Mis bichos de ciencia ficción son seres del barro, no del cielo. Mis amigos lingüistas y eruditos en civilizaciones antiguas me dicen que este guman es adama/adam, compostado de todos los géneros y tipos disponibles y competentes para hacer un mundo nativo para Battlestar Galactica, en lucha que ciertamente ya no en un estado de guerra permanente. Esta Terrapolis hace parentescos, acertijo para gato, figura de hilos, SF (ciencia ficción) en relación con el tipo carnoso cosmopolítico de Isabelle Stengers y las prácticas de creación de mundos de los escritores de SF ciencia ficción. Esta Terrapolis reconoce a los creadores de túneles de Dune como especies compañeras que forman planetas.

  

Simbiontes microscópicos

 


 Endosymbiosis: Homage to Lynn Margulis, 4 x 6 ft, Shoshanah Dubiner, 2012

Terrapolis, una ecuación integral ordinaria múltiple inventada para el mundo terrano, es un volumen n dimensional SF en las culturas naturales de la tierra. Esta ecuación SF me recordó lo que aprendí sobre el espacio nicho n-dimensional de mi supervisora del doctorado en ecología matemática y teórica G. Evelyn Hutchinson, a fines de la década de 1960 cuando era estudiante de posgrado en el Departamento de Biología de Yale; refugiada en el laboratorio de Hutchison de una "programación genética", una especie de laboratorio de biología molecular que no tenía nada que ver, o eso creía yo, con organismos terrestres en todas sus turbias sustancias e hipervinculadas, y procesos indeterminados pero bastante definidos. Hutchinson me dio las matemáticas, los hábitos de lectura y el coraje para los flujos biogeoquímicos grumosos, turbulentos y los hipervolúmenes de Terra. ¿Cómo podría haberlo olvidado? Entonces, considere inmediatamente una ecuación integral múltiple ficticia, un tropo defectuoso y una seria broma, en un esfuerzo por imaginar cómo sería una teoría interseccional o intra-accional en Terrapolis. Pensemos en este formalismo como una matemática de la ciencia ficción (SF). La ciencia ficción es ese potente signo semiótico-material de las riquezas de la fabulación especulativa, el feminismo especulativo, la ciencia ficción, la ficción especulativa, los hechos científicos, la fantasía científica y, quiero sugerir, las figuras de hilos. En bucles de hilos y permutas de patrones, la práctica de SF (ciencia ficción) es un modelo para la creación de mundos. Por lo tanto, SF también debe significar "so far", abriendo lo que está por venir en los pasados, presentes y futuros de tiempos proteicos enredados. Ω ∫Terra[X]n = ∫∫∫∫…∫∫Terra(X1X2X3X4…Xn,t) dX1 dX2 dX3 dX4…dXndt = Terrapolis a =cosas/physis, x=capacidad, x=sociabilidad, x=materialidad, x=?? a (alfa) = no zoë, sino la epigénesis multiespecífica de EcoEvoDevo Ω (omega) = no bios, sino el pluriverso de terra en recuperación, t= tiempo del mundo, no un tiempo contenedor, tiempos entrelazados de pasado/presente/todavía por venir, Terrapolis es una ecuación integral ficticia, una fabulación especulativa, un “espacio nicho” para el devenir-con-múltiples especies. Terrapolis está abierta, mundana, indeterminada y politemporal, una quimera de materiales, lenguajes, historias de especies compañeras; no “post-humano” sino “com-post”, una ecuación para guman, para humus, para el suelo. En este espacio nicho n-dimensional, recuerdo que al aceptar el Pilgrim Award en el 2008, Gwyneth Jones definió la ciencia ficción (SF) como “un volumen, un conjunto (que se superpone con muchos otros), en el vasto contenido pero ilimitado océano de información proporcionado con los íconos del género... Dentro de este volumen, cada escritor* significativ* abre un nuevo Espacio de Imaginación... Tal vez el trabajo de los estudios*s de la ciencia ficción... [es] forjar vínculos, construir complejidades, refinar los detalles:  rescatar la novedad genuina de cada genérica contribución de l*s escritor*s” (11-12). Me gusta este enfoque, pero quiero caracterizar el trabajo de l*s académic*s de ciencia ficción (SF), y la ciencia ficción en su totalidad, también como un acertijo para gatos o figuras de hilos, dar y recibir patrones, soltar hilos y fallar mayoritariamente; pero a veces encontrar algo que funcione, algo consecuente y quizás incluso hermoso. Aquello no estaba allí antes, transmitir conexiones que importan, de contar historias mano a mano, dígito sobre dígito, lugar de unión sobre lugar de unión, para crear condiciones para prosperar en el mundo terrano. Como yo, Jones dice que fue bautizado bajo la política sexual de la ciencia ficción del HombreHembra. Quiero terminar con figuras de hilos como (SF) ciencia ficción en parte como homenaje a Janet Evason de Joanna Russ, que aterrizó en un escritorio frente a y para los ojos de Whileaway; hombres vestidos de manera extraña, que nosotros, en el mundo de Joanna, sabemos que están en uniforme militar, y propone un acertijo para gatos para calmarlos. Ellos no entendieron; no recogieron los hilos ni se maravillaron con el patrón. Inocente como es, Janet razonó que el acertijo para gatos es un signo universal de paz. Seguramente es uno de los juegos más antiguos de la humanidad, pero al igual que Guman en lugar de Homo, las figuras de hilo no son en todos lados el mismo juego. Como todos l*s descendientes de las historias coloniales e imperiales, yo—nosotras—tenemos que volver a aprender que todas las figuras de hilo no son exactamente iguales el acertijo para gatos ingleses y estadounidenses. A finales del siglo XIX y principios del XX, etnólogos estadounidenses y europeos recopilaron juegos de figuras de hilo de todo el mundo; estos viajeros hacedores de disciplina se sorprendieron cuando mostraron los juegos de figuras de hilo que habían aprendido de niñ*s en casa, sus anfitriones ya conocían tales juegos en una mayor variedad. Los juegos de hilos llegaron tarde a Europa, probablemente en las rutas comerciales asiáticas. Todos los deseos y fábulas epistemológicas de este período de la historia de la antropología comparada fueron encendidos por similitudes y diferencias, con sus invenciones o contagios culturales independientes indecidible, unidos por los hilos de la mano y el cerebro, haciendo y pensando, en los relevos de patrones de los juegos de figuras de hilo “nativos” y “occidentales”[9].


(https://adanewmedia.org/wp-content/uploads/2013/11/Haraway-image-9.jpg)

Esta imagen muestra las manos de Rusten Hogness, el compañero de Donna, aprendiendo Ma'iiAts'áá' Yílwoí, en inglés "Coyotes Running Opposite Ways (Coyotes corriendo en direcciones opuestas)". Coyote es el embaucador que constantemente esparce el polvo del desorden en los ordenados patrones de estrellas creados por el Dios del Fuego, estableciendo las no inocentes representaciones del orden y el desorden que dan forma a las vidas de las criaturas terranas.

 

En idioma navajo, los juegos de figuras de hilo se llaman na'atl'o'. Son una forma de “tejido continuo”, prácticas para contar las historias de las constelaciones, del surgimiento del Pueblo, de los Diné[10]. Estas figuras de cuerdas son tanto pensamiento como hacer prácticas, prácticas pedagógicas y performances cosmológicas. Algunos pensadores navajo describen las figuras de cuerdas como un tipo de patrón para restaurar hózhó, un término mal traducido al español como armonía, belleza y relaciones correctas del mundo, incluidas las relaciones correctas entre humanos y no humanos. No en el mundo, sino del mundo; eso es lo que me lleva a incluir las figuras de hilo navajo, na’atl’o’, en la red de mundos de la ciencia ficción (SF). Los mundos de SF no son contenedores; son patrones, co-elaboraciones arriesgadas, fabulaciones especulativas (SF). Importa con qué ideas pensamos otras ideas; pensar o hacer un acertijo para gatos de figuras de hilo con na’atl’o’ no es un inocente gesto universal, sino una proposición arriesgada en la histórica e implacable contingencia relacional. Janet Evason se negó a escuchar la afirmación de Jael de que el maravilloso mundo de Whileaway se inició a partir de un acto de guerra biológica, del genocidio, que acabó con todos los varones humanos. Al igual que Joanna, no podemos permitirnos ese tipo de olvido. Cualquiera que reconozca los reiterados actos de genocidio que sustentan esa tal cosa preciosa llamada democracia,  seguramente conoce este hecho básico. Cómo ser capaces-de-responder es la pregunta consecuente en los mundos de la ciencia ficción (SF). Los juegos de figuras de cuerdas son prácticas de erudición, retransmisión y pensamiento con otr*s, convirtiéndose en hechos semiótico-materiales. Al igual que SF, el acertijo para gatos es un juego de retransmisión de patrones, de una mano, o un par de manos, o bocas y pies, u cualquier tipo de cosas tentaculares que se mantienen quietos para recibir algo de otr*, y luego retransmiten añadiendo algo nuevo, proponiendo otro nudo, otra red. O mejor aún, no son las manos las que dan y reciben exactamente, sino los patrones, el dar forma. El acertijo para gatos, figuras de cuerdas, na'atl'o', pueden ser tocados por much*s y en todo tipo de extremidades, siempre que se mantenga el ritmo del aceptar y dar. El saber también es así; es deslizarse en giros y madejas que requieren entusiasmo y acción, estar quieta y moverse, anclarse y lanzarse. Así que termino con un renovado agradecimiento a la SFRA y mi asombro continuo al recibir el Pilgrim Award. Espero que con otr*s pueda contribuir a tejer este honor en las madejas multicolores y los giros del mundo de la ciencia ficción.



[1] Haraway usa la contracción SF para referirse a lo que el título en el original señala: SF: Science Fiction, Speculative Fabulation, StringFigures, So Far. Por esta razón dejaremos en el texto la referencia tal cual viene del idioma original. SF.

[2] Asociación de Investigadores de Ciencia ficción (Science Fiction Research Association)

[3] Cat's Cradle de Kurt Vonnegut de 1963 es probablemente el primer escrito de ciencia ficción en el cual la gente piensa cuando escucha el concepto, pero en toda mi ignorancia, mi ombligo para juegos de hilos de la ciencia ficción se remonta al HombreHembra. En el año de la muerte de Joanna Russ, necesito registrar esta matriz.

[4] Isabelle Stengers transmite, a través de Guatarri, en “Relaying a War Machine”: “Intentar tomar la posta, tratar de formar parte de “un pueblo ambulante de postas, en lugar de una ciudad modelo” [Guattari] produce algo mas que un afecto particular. …Más precisamente, co-mentar, si significa pensar- con, es decir devenir-con, es en sí mismo una forma de retransmitir… Pero saber que lo que se toma ha sido sostenido por otr*s implica un particular pensar “entre”. No exige fidelidad, y mucho menos lealtad, sino un tipo particular de lealtad, la respuesta a la confianza de la mano tendida. Aunque esta confianza no esté en “ti” sino en la “incertidumbre creativa”; incluso las consecuencias y el significado de lo hecho, pensado o escrito, no te pertenezcan más de lo que le pertenecieron a aquel de quien tomas la posta, de una forma u otra, el relevo está ahora en sus manos, junto con la exigencia de que no proceda con una “confianza mecánica” (134)… “La propia palabra de Haraway para la clase de ayuda que necesita y ama, como era de esperar, pertenece al registro de lo domestico y lo ordinario: el acto de un acertijo para gatos, un juego de niñ*s, aparentemente, y que también son versiones de juegos que existen en culturas alrededor del mundo. Se necesitan dos pares de manos [yo en relevo: o por lo menos muchos tentáculos, estén unidos o no a los individuos], y en cada paso sucesivo, una es “pasivo”, ofreciendo el resultado de su operación anterior, un enredo, para que el otro operar; solo para volver a activarse en el siguiente paso, cuando  otr* presente el nuevo enredo. Pero también se puede decir que cada vez la pareja “pasiva” es la que sujeta, y es sujetada por el enredo, solo para “soltarla” cuando la otra toma el relevo. Una danza compleja en verdad…” (145).

[5] Haraway, Donna J. The Struggle for a Feminist Science: Reflections Based on Woman on the Edge of Time and For Her Own Good. Women, a Journal of Liberation 6/2. 1979. 20-23.

[6] “Signs of Dominance: From a Physiology to a Cybernetics of PrimateSociety, C.R. Carpenter, l930-70,”

Studies in History of Biology 6 (1983):129-219.

[7] “Animal Sociology and a Natural Economy of the Body Politic, Part I, A Political Physiology of Dominance,”

Signs 4 (1978): 21-36. “Animal Sociology, P. II, The Past Is the Contested Zone: Human Nature and Theories of Production and Reproduction in Primate Behavior Studies,” Signs 4 (1978): 37-60.

[8] El objetivo era leer y enseñar estos textos de ciencia ficción como teoría, no como material sobre los quese hace teoría.

[9] Para una etologia pasada de moda, ver Caroline Furness Jayne, String Figures and How to Make Them: A Study of Cat’s Cradle en Many Lands (New York: Charles Scribner & Sons, 1906).

[10] Naabeehó Bináhásdzo (La nación Navajo, the legal geographically defined territory for the semi-autonomous nation), or Diné Bikéyha (the People’s name for Navajo land), is located in the Four Corners area of the South western United States, surrounded by Colorado, Arizona, Utah, and New Mexico. For Navajo scholarship on their history, written in the web of Diné creation stories and the discipline of academic history, seeJ ennifer Nez Dinetdale, Reclaiming Diné History (University of Arizona Press, 2007). There are several sources for Navajo string games and string figures (http://dine.sanjuan.k12.ut.us/string_games/games/opening_a/coyotes_opposite.html) ,with varied stories and names (see the large Library of Navajo StringGames http://dine.sanjuan.k12.ut.us/string_games/games/index.html), © 2003 San Juan School District, Tucson, AZ. For an extraordinary video of an elder Navajo woman playing String Games, Margaret Ray Bochinclonny (called Grandma Margaret in this short clip), see http://www.youtube.com/watch?v=5qdcG7Ztn3c (http://www.youtube.com/watch?v=5qdcG7Ztn3c). Margaret Ray’s grandson, Terry Teller, explains Navajo string figure star constellations at http://www.angelfire.com/rock3/countryboy79/navajo_astronomy.html

(http://www.angelfire.com/rock3/countryboy79/navajo_astronomy.html). Navajo string games are played mainly in winter, Spider Woman’s story-telling season.

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