Las imágenes heterosexuales de mañana




Una ventana tapiada, dejada de lado, encerrada por detrás, los restos de la promesa.

Una acusación seria previene la prevención de todo azar, de toda posibilidad del fracaso, de la ausencia de un lazo que nos lleve a otra imaginación de nuestra propia existencia. Pero sin embargo persiste el precio de las acusaciones cruzadas de ser las victimas mas legitimas. 

¿Quién sacude una bandera? 
El lento cielo de la derecha despliega una pequeña idea de pertenencia sin las coladas de siempre. Una tela de camuflaje repartida sobre la piel, grita, ahogado, la indignación de la heterosexualidad predominante. Alguna alguien dijo que quería que el discurso lo tomara, y no fuera el quien dice el discurso; sino el discurso mismo hablando por el. Una tela de camuflajes heterosexuales defiende la defensa de lo que no esta siendo atacado. Los regímenes de visibilización se ven de lejos como anécdotas de lo que no queremos, pero de cerca son golpes, gritos y policía. 

Los días ya no son como eran en la promesa de un reconocimiento estatal, los atardeceres de la heterosexualidad se mistifican como la minoría de la totalidad de una existencia que todo espacio necesita. 

Incluso las horas descubren otros huesos, otras calles, y el calendario que se paro en este año donde los hombres de hoy buscan una bandera que los represente en toda representación posible. Sin embargo , se ahoga la pena en la resolución de un conflicto que ya no puede imaginarse, ya no hay espacio para decir:  hombres heterosexuales llorando violentamente la furia del susto que un color los abrace. 

La gestión del reconocimiento estatal también es defender a los hombres heterosexuales del miedo homosexual. Alguien en una marcha por el reconocimiento del matrimonio igualitario nos preguntaban porque marchábamos con consignas contrarias al matrimonio, las palabras salen años después, porque alguien tiene que hacer el trabajo sucio de imaginar políticas al costado de la matriz heterosexual. Y estoy segura que much*s quieren lo que tienen los que aman por defecto heterosexual, y adelante; pero puede ser de otro modo, con otra modalidad, bajo otras frecuencias. 

Un mástil y una bandera 
¿es la imaginación que podemos?

Un mástil y una bandera 
¿es todo lo que podemos?

Un mástil y una bandera 
¿es la amenaza a la heterosexualidad? 

Un mástil y una bandera 
que tan poco tiempo duro

La nostalgia de tanta inocencia que tan poco tiempo duro, busco en los recuerdos de la promesa del reconocimiento que se perdieron para siempre. 

Entradas populares