cuando decimos tu nombre

recuerdo cuando era adolescente
y mi nombre resonaba en las burlas de los demás
que no eran casi burlas
era esa narrativa adolescente donde todo esta permitido, porque todo esta por aprender.

Recuerdo los profesores esperar pacientes que ese destello de conciencia aparezca
como un souvenir de su propia madurez

no hemos de dejado de sentimos igual
como ese espíritu adolescente
que apesta a soledad y humillación

es un peligro
arrebatarle la atención a ese nosotros
hacia  algo tan insignificante como las letras
de un libro
de una canción
de tu programa de television
del grito de una cancha
de una marcha a treinta y tantos años de nuestra planificación de la muerte
de un chiste
de una cumbia

es un peligro
prestarle atención a las cosas
se deforman
se hacen grises
se opacan
parecen propias

es un peligro
tener otras preguntas
otras preocupaciones
otros acuerdos
otras sonrisas
otras tristezas
otros amores
otros conocimientos
otros televisores

es un peligro
hablar de ello
escribir sobre ello
querer vivir de ello
querer vivir por ello

es un peligro
hacer temblar esa luz que ha muerto a millones de años
no hacer andar esas maquinas sino hacerlas estallar en miles de problemas

en mi secundario
mis compañeros son jueces y querellantes
mis compañeros decían en aquellos años de formación
porque lees cosas que ha nadie le interesan, ni sirven

justamente
para que comiencen a interesar pero nunca van a servir a nadie.

ni la educación, ni el conocimiento nos ha salvado de nada ni de nadie.
ni tiene porque hacerlo.

estamos en esta guerra narrativa de sentidos
solo me queda abrazar lo que tienes para decir.





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