Quien dice mi nombre...
Te extraño
Extraño que digas mi nombre.
Apenas nos conocíamos. Y solías nombrarme tan bien.
Una canción, una y otra vez.
Tu nombre y el mio.
Lo sé, no es la gran cosa.
me hice de un nombre, y de otra vida, ese espejo imposible de mi misma. Una risa forzada y unos cachetes hinchados. Alguien me pregunta quien soy. Alguien no sabe quien soy. Un número, una referencia a la desintegración del recuerdo.
Los olores se me pegan como los días en casa frente a una descolorida realidad. El sin fin de la repetición del momento que se desvanece.
Los olores se me quedan en casa, en cada rincón, flotando para siempre. Y los busco en cada abrazo, sexo y repetición.
El silencio se me acerca como la lluvia de verano, como una nube sexy de verano. Un precipicio de verano para lo que se fundo con aire.
Y escucho decir mi nombre, y quisiera que fuera el nombre de otra. Quisiera hacer de la referencia un cuerpo imposible. Un significado mudo. Una semiótica del olvido.
Sin sorpresas, mi nombre y mi genero no tocan la puerta. Susurran al oído. Se quedan aparte. Transitan ese silencio entre tu cama y mi cuerpo.
Un nombre.
Un nombre legal.
Y un poco de saliva.




