Negro. (guión y dialogos)
Negro
Casa de campo
Helena
Paula
Paisajes
Escena 1
Amanece.
Una sencilla casa de campo. Un camino desierto. Un automóvil se detiene. Paola
baja del auto. Con los zapatos en la mano camina descalza por el camino de
tierra.
El
rostro de Helena apoyado sobre la ventana. Silencio.
Afuera
de la casa P. se acerca se detiene un momento. Mira el corte de su mano. Lo
limpia con su mano. Después prueba con la lengua mientras avanza un poco.
Escena 2
La
cocina vacía. La ventana también. Un cuarto vacio con la cama sin tender. Un
pequeño pasillo al amanecer. Brillo del
sol, molesto.
Escena 3
Baño.
El espejo. P se toca el rostro, la comisura de los labios, los pómulos, los
ojos, y sus imperfecciones de las mejillas. Leva la muñeca a su rostro y huele
su piel.
Se
mira al espejo.
Abre
el grifo. Se moja las manos y se reclina para humedecer su rostro.
Helena:
Hola…
Paula
apenas hace notar la presencia de helena. Se incorpora con el rostro mojado:
Paula:
Que haces…
Helena
se acerca, la toma de la cintura, le besa el cuello. Abrazo el torso de paula
suavemente mientras hace reposar la cabeza de paula sobre su hombro.
Helena:
Te amo… lo sabes?
Escena 4
Plena
mañana. Una sencilla casa de campo. La cocina vacía. Un rio. H mira el agua correr. P camina por un sendero a campo traviesa. En
un rio.
Se
acerca P y se sienta a lado de H. Silencio del agua corriendo a su lado.
Escena 5
Cocina
vacía. H mira el agua correr de lavabo de la cocina.
Helena:
¿Que mas podría haber hecho?
(Mientras sigue mirando el agua)
Si dijiste que te encargarías
sola, hemos crecido casi juntas… creo que tiene cierto sentido. Pero no era
necesario. En serio, podría haber sido de otra forma.
Paola:
En serio vamos a hablar de
esto…
Helena:
¿Qué más podemos hacer?... me
parece importante, es tu madre también, de alguna forma…
(Mira por la
ventana, se da vuelta, y mirando a P)
Tenes razón… Descansa
tranquila, hoy es domingo…
H.
Se moja las manos, se las apoya en el rostro. Se tapa apenas la boca con dos
dedos. Se queda un instante así. Repite la acción.
Después
cierra el agua. Busca una servilleta de papel, se seca la cara, acomoda su pelo.
Escena 6
Siesta
P.
recostada sobre una cama de una plaza. Vuelve una y otra vez sobre sus manos. Se
las refriega, las huele. Cuadro sobre sus
manos.
Se
masturba con la puerta entreabierta. Plano
puerta.
Escena 7
Medio día.
Paisaje
abierto del rio. Sentadas las dos a las afueras de la casa. H se mira las
manos. Se revisa las uñas. P se levanta hacia la cocina. H mira el cielo. Mueve
los labios como hablando sola.
Escena 8
Atardecer.
(Importante luz)
H
lava vasos. P sentada mira el diario. H aprieta el botón de play de un equipo
de música. La música comienza a sonar. H baila. P mira.
Después
de un momento invita a bailar a P. Bailan juntas, (cuadro sobre las manos de P)
se acarician, H intenta besar en la boca a P después de haberle besado
el cuello y los ojos. P apenas esquiva los labios apoyando su frente contra la
de H. Sonríe…
Paola:
Baila…
H
intenta de nuevo besarla, P la corre suavemente, H se aleja y le baila
desnudándose. P la observa por un momento, después se acerca rápidamente y la
abraza como tapándola… (Primer Plano rostro de P sobre el hombro de H)
Escena 8
Atardecer 2
El
rostro de p recostada sobre la cama durmiendo. Abre los ojos. Gira hacia la
ventana. Comienza a caer la tarde. Mira por la ventana. Le pica la herida de la
mano. Se limpia con la boca.
H
en el baño toma agua con las manos. Se lava cara. Se mira al espejo, se sonríe.
H
camina hacia la cama de P, se apoya en el marco de la puerta, la mira un
instante. Se acerca a la cama y se sienta en el piso apoyando su espalda en la
cama. Le toca la esplada a P, ella se da vuelta.
Se
miran por unos instantes, H comienza a acariciar las piernas de p y a abrirlas,
comienza besando los pies, P se ríe, H comienza a besar las pantorrillas de P y sigue dirigiéndose
rápidamente hasta la vagina.
Desde
la vagina levanta su mirada hacia P.
Helena:
No soy la única ¿no?
No soy lo suficiente… ¿estoy
vieja?... se nota ¿no?
Helena
sigue en la vagina de P, ella no responde. Plano
sobre rostro de H mientras le cae una lágrima.
Escena 9
Noche en la habitación (posible
continuidad escena 8)
H
desnuda sobre la cama boca arriba. P de espalda, también desnuda, con la cabeza
apoyada sobre el vientre de H.
Paula:
Seria lindo que fuéramos otras
personas, ¿no? Como si recién nos conociéramos, algo así como no saber nada de vos.
Volver a contar todo, seria genial si se pudiera. ¿No te parece?
Helena:
¿Te parece?... yo no me
animaría a hablarte, alguien tan segura de sí misma. Tan confiada. Creo que no
te tendría confianza. Seria atemorizante verte por primera vez. Pero entiendo
lo que queres decir… yo no podría.
Paula:
Yo creo que si podrías, porque
seguramente yo te hablaría primero. Y seguramente me contestarías con ese aire
de grandiosidad y melancolía tortuosa, yo te seguiría por eso a todas partes
para poder besarte…
Helena:
Eso sí a vos te gustaran las
mujeres, o a mí. Quizás mi
heterosexualidad este firme cuando me veas por primera vez… o la tuya. O también
serías ese espíritu que no distingue de normas y regulaciones… o costumbres… o
simplemente no soportarías un “no”. Y cosas por el estilo que seguramente se te
ocurrirían.
P
se da vuelta y comienza besar en el estómago a H, abre levemente las piernas…
Helena:
No, mejor no. No estamos bien…
hablabamos de tonterías y de cómo nos conoceríamos de nuevo. Ya está, basta…
P
se poya de nuevo sobre el estómago de H y comienza llorar.
Helena:
Basta, no llores… Yo debería
ser quien debería estar llorando.
Plano
cama, cuerpos. Plano habitación. Plano casa vacía.
Escena 10
Amanecer.
Cocina.
H
sentada junto a la mesa. Con la cabeza apoyada sobre ella. Con el mate en la
mano frente a su cara. Apenas mirándolo.
P
desde la habitación grita.
Paula
¿Estás en la casa Eli? ¿Estás
levantada? ¿Estás en la cocina?...
Se
escucha el ruido de P al levantarse, se escuchan sus pasos yendo al baño. Se
escucha el agua correr… se la escucha salir del baño. Aparece en la cocina.
Paula
Ey, estas acá, te llame…
H
se da vuelta y la ve desnuda parada a la entrada de la cocina…
Helena
No te escuche, perdón. ¿Por
qué estas desnuda?
Paula
Basta, me voy a la cama.
H
se vuelve sobre la mesa y tira el mate.
Después
de un instante se levanta y va hacia la habitación.
Se
desnuda, se mete en la cama.
Helena
Solo quiero dormir. Perdón.
Escena 11
Media
tarde.
Junto
a un rio. H y P acostadas con los pies en el agua.
P
se acerca hacia H. Se acerca a sus labios. H esquiva el beso de P.
Paula
¿Estás bien?
P
se recuesta de nuevo, mira el cielo.
Paula
Si vas a decir algo, mejor no
lo digas.
En serio. Es mejor quedarse callada.
H
se da vuelta la mira y comienza a acariciar el abdomen de P.
Paula
No comiences, no quiero nada.
No tenes que hacer nada. No seas mala conmigo.
Helena
Ahora soy mala. No te hagas…
H
sigue acariciando el abdomen y comienza a recorrer todo sus pechos, baja a su
entrepierna.
Helena
Sabes que nadie más te hace
acabar como yo, yo creo que vas tratando de probar que existe alguien que lo
haga. ¿Con quién cogiste últimamente? ¿Alguien que conozca? ¿Alguna vecina?
Paula
¡Basta!
Y le saca la mano
violentamente
No te soporto cuando te pones
así.
Helena
¿¡Así como!? Cuando no estoy
sumisa y calladita frente a la arrolladoramente sexual señorita. Obsesionada
por demostrarse que tiene el control de algo…
H
se sienta mirando al rio. Y se queda callada, los ojos se llenan de lágrimas.
Gira su cabeza, mirando a P.
Helena
Perdón, no estoy bien. Perdón,
en serio, no quiero pelearte. Pero dijiste que este fin de semana seria
nuestro, hace una semana estamos aquí y anoche ya saliste.
Perdón, en serio.
Perdón.
H
se queda mirando al rio, juega con un poco de arena, se tapa los pies con
arena.
P
se levanta, se acerca a H y la abraza.
Escena 12
Noche.
Sentadas las dos a las afueras de la casa. Miran lo negro de la noche. El viento las envuelve.
Una pequeña luz sobre sus cabezas las acompaña.
Se
escuchan los pequeños sonidos del silencio nocturno del campo.
H
se estira desde su silla para alcanzar con su mano la mano de P.
Escena 13
Noche.
Junto al rio. H de pie vestida de negro. Mirando el suelo. Levanta una piedra.
Se agacha. Mira hacia arriba.
Helena:
He estado perdiendo los días, me he
traicionado a mí misma. Te he implorado porque me mires y no logro alcanzarte.
Sigue pasando el tiempo como una hermosa pesadilla. ¡Mírame cuando te hablo!
P parada en el
rio. Vestida de blanco, permanece de pie apenas llevando su rostro hacia H.
Paula:
Ya hemos muerto, los días no pasan. Se quedan.
Eres ingenua.
Todas siempre me han amado con locura y con
muerte.
P se lleva la mano
hacia el rostro. Después mira y acaricia la mano con una herida en la palma.
Escena 14
Noche. Rodeadas de
árboles y arbustos. P sentada sobre sus tobillos. H de lejos de ella la mira.
Momento después H
se acerca, le extiende la mano. La levanta y la abraza.
Escena 15
Noche. Abrazadas. Frente
al rio.
Helena:
No me toques. Mi piel es blanca, no lo ves,
mírame cuando te hablo. He dejado el mundo bajo tus labios, qué más quieres de
mí. Eres una desconocida, algo que perdí hace mucho tiempo y todavía extraño.
Eres un amuleto extraño.
Paula:
La dulzura de tus labios es antigua y hasta
fea. No nos queda más que la sombra, mi hermana y yo estamos…
Mi
hermana y yo somos delgadas de espíritu, nos quebramos con facilidad.
El rostro de H. se
relaja, cierra los ojos.
Escena 16
Noche. A las
afueras de la casa. H. apoyada sobre la pared con los ojos cerrados. P. a lo
lejos.
Paula:
Mis sentimientos no me pertenecen, perdóname. Alguien
me los fue robando. Solo me queda este cuerpo que me parece extraño, absurdo.
Me he vuelto estúpida. Como la carne al sol, me reseco con mi propia sangre. El
infierno ha venido por mí.
Tú no eres más que un reflejo adorable de mí,
un espejo perfecto, la inversa simetría de mi ahogo.
No te enojes conmigo, ni mis palabras
reconozco como propias.
H gira para ver a P
y se detiene, observa algo en el
piso. Luego levanta su rostro hacia P.
Helena:
No me dejes hablando sola, te extraño.
Acaso ninguna palabra mía es lo
suficientemente hermosa.
¿Soy bella?
Ni siquiera me prestas atención, tus ojos
vuelan por la habitación, se concentran en cualquier pelusa insignificante.
¿Hablo demasiado? ¿Me estoy volviendo vieja?
Háblame.
Son tus
palabras lo que necesito, y más.
He estado dando vueltas por ahí, nada me quedo
claro.
P se mira la mano
herida. Se acerca a H camina unos pasos y se detiene. Avanza de nuevo más
rápido, H le da la espalda, P le apoya la mano en la espalda.
Escena 17
Noche. Habitación.
P con la mano en la espalda comienza a acariciarla y recorre toda la espalda hacia
abajo.
Helena:
¿Cuándo nos vamos a ir? Yo te estoy esperando,
me estoy volviendo un vacio. Ni siquiera una ausencia. Estoy parada a tu lado.
Estoy desnuda. Estoy avergonzada.
Háblame.
Dame tu mano, puedes sentirme.
Coloca la mano de P en su entrepierna.
Estoy preocupada por mí.
P. se aleja hacia
una pared, recorre con sus dedos la pared hasta una ventana. Queda de espalda a
H.
Paula:
No lo repitas mas, es absoluto, soy una
extraña…
Tus ojos no son tuyos, haces un esfuerzo,
sabias que hubo gente que ha violado por mi…
H. se sienta en el
piso junto a la pared.
Escena 18
Noche. Sentada en
el piso junto al rio. Sola.
Helena:
Mentirosa.
Eres un engaño.
Nada, nada de lo que eres tiene que ver
conmigo.
Se levanta. Mira
el agua correr. Apoya un pie dentro del agua, lentamente moja sus pies. Camina
hacia dentro del rio. Se siente sola y se da vuela para salir. Se detiene un
instante. Aparece P detrás de ella del
otro lado del rio. Sobre la orilla.
Helena:
Eres un silencio frio. No hay belleza más
apócrifa que la tuya.
Pareces un ángel estúpido, ciego y perverso.
Te odio.
P camina unos
pasos tímidamente. Toma un poco de tierra, juega con ella.
Helena:
¿Soy buena?
Discúlpame.
Me odio a misma más que a ti. Ayer me encontré
un hombre hermoso, hablaba despacio, un sonido profundo era su voz. Me
convenció o me deje convencer –aun ahora no lo sé- que lo acompañe a su casa.
Vivía casi sin luces, y todas las ventanas estaban entabladas por dentro.
Estaba oscuro y tibio. Como una madriguera. No sé porque me descalce, el piso
estaba caliente y húmedo.
Presentí en ese momento tu negativa a
consolarme.
¿Por qué tenemos que estar juntas?
Me tomo por la cintura muy suavemente, me
dijo: “¿qué harías por mi? Hay algún límite para tu amabilidad. ¿Soy ciego, te
diste cuenta?” No supe que decir. No supe que hacer. Me quede. Permanecí mirando
un pequeño reflejo de luz en el piso. Me acorde desmoronándome otras veces. Yo
creo que los hombres, que nosotras, somos esencialmente buenas.
Dios nunca me abandono, dios me ama.
Yo sufro porque quiero, en mi prueba de fe.
Después el hombre me dijo: “La vagina es como
una cicatriz abierta, es un corte preciso a donde se accede a la carne,
cualquier orificio lo es, no sé porque fui tan explicito, espero me disculpe…”
y se sonrojo. Me pidió mi mano. Y se la acerco a su estomago sobresaliente y
peludo, comenzó a bajarla a su entrepierna, sentí algo húmedo y tibio, me tiro
fuertemente el brazo y se metió la mano en sus entrañas. “Yo también ahora soy
mujer” Me dijo. “Me podrás hacer acabar…”
Lo mire a los ojos, me causo una pequeña
repulsión, casi como tristeza. Podía sentir como temblaba por dentro. Me hizo reír.
Me eí él Saque mi mano, y pensé en ti.
Y se arrodilla en
el piso. P sonríe.
Paula:
Ahora lloras, ¿no es cierto? Ahora viene la
parte en que crees que la perversión te persigue. Eres estúpida e ingenua. Ten
cuidado en la esquina el hombre te está esperando.
Se sonríe de
nuevo.
Paula:
Tocarme aquí, como cuando era niña mi madre,
con el pecho al aire del mundo. Somos un busto sangrante, un monumento que
sostiene toda una nación. Una plaza de niños malcriados.
Solo yo tengo amor verdadero.
No llores, soy yo.
Eres estúpida y no es tu culpa. La culpa es
toda mía. Mi madre se quedaba toda la noche vendiendo flores. Un cementerio de
mentiras era mi madre. Es verdad.
Estoy enferma, perdóname.
Estoy celosa. ¿Por qué no me amas? Eres
incapaz de distraerte en mí.
Somos el mal, nos decidimos por el mal, la complicidad
del mal.
P se toma las
manos, mira a H.
Escena 19
Noche. Campo. P se
toma las manos. H camina hacia P se detiene frente a ella.
Helena:
“Estoy temblando yo también por dentro”, me
dije y pensé en ti.
Hoy puedo pensar las cosas más desagradables,
puedo pensar por ejemplo: “quiero ahogarme en tu menstruación”.
Mientras P habla,
H se arrodilla y abraza el estomago de
P.
Paula:
Tu dios es pobre de espíritu. Es un hombre
excitado, un adolecente ansioso.
Soy cruel, y no sé porque me quede contigo. Si
ni siquiera me tocas.
Soy tu
amor desarmado, rendido a tu grandiosidad.
Yo no tengo pensamientos profundos para ti,
bésame, déjame sentir tu aliento, eres generosa conmigo.
Yo me deje penetrar por todo. Me acosté con
todas.
No vacíele un instante nunca.
Helena:
Eres
bella, buena y verdadera para mí.
“Somos
todas una farsa, como un libro en blanco”, me dijo el hombre mientras me limpiaba
la mano con su camisa. “Ahora puedo sacarme mi órgano y ser mujer de noche y
hombre al amanecer”, decía mientras se desnudaba.
Ver su
entrepierna como un espejo, el cuerpo gordo y peludo no dejaba de sudar.
“Puedes
lamerme como lo hacen en las películas, me iré convirtiendo en algo lindo como
en las películas, ya lo veras.” Apenas si lo escuchaba…
Paula:
¿Porque estas tan ansiosa de seguir con tu
historia?
No te amo lo suficiente. En el límite eres
bella, déjame besarte como Judas a Jesús.
Un beso verdadero, un beso que se mide con
sangre.
H. cierra los ojos
sobre el estomago de P.
Escena 20
Noche. Una
habitación muy pequeña. H con los ojos cerrados sobre el estómago de P, H la mira y retrocede un poco sentándose en
sus tobillos.
Helena:
“Las mujeres lo disfrutan entre si, ¿no es
cierto?” dijo el hombre casi gritando. Avance unos pasos, sentí su pene bajo mi
pie, me desespere. Lo levante rápido para acercárselo. “Ahora puedo chuparme
solo, y me puedo hacer acabar” dijo.
P. indignada, se
apoya en una pared.
Paula:
¡Basta!
Estoy harta de tus fantasías. Eres insoportable, siempre lo supe. Todas tus
experiencias son fantasías de una niña caprichosa y burguesa. Eres estúpida. Solo
puedo insultarte. Me gustaría escupirte. Todos tienen fantasías, no tienes nada
de especial. Eres regular, común, igual a todos tus parientes.
P. se sienta en el
piso. H sonríe.
Helena:
Y participábamos las dos, no veo nada de malo
en ello. Solo tu culpa acrecentándose hasta hacerme explotar. Una construcción
perfecta de rencor y remordimiento.
Soy un artificio del vacío.
Paula:
Todo este tiempo me excitaban tus fantasías.
Ya no.
Las arrugas en tu rostro ridiculizan tus
historias. El tiempo te está ganando.
Estamos muertas de un deseo postergado. Somos
la espera, la silla, el recuerdo inconsciente. Porque no miras nuestra casa, es
un olvido.
Ayer no comimos en todo el día.
Te dije que conocí a alguien fuera de la casa,
fue muy amable conmigo. Me gusta ella, y me avergüenzo, porque te amo mas a ti
pero no sé porque.
No te
acordas lo que dije. Solo te interesa el engranaje que soy en tu pequeña
maquina de odiar. Dios está lejos para ayudarte, no eres Santa Teresa en
éxtasis.
Soy una estúpida, yo creí en ti. “Todo lo que
soy es por ti” me decías.
Ahora lo entiendo bien, eres la peor versión
de mí.
P se tapa la cara con las dos manos.
Escena 21
Noche. P. con la
cara tapada por sus manos. Permanece de pie en medio de un campo vacio. Se
destapa los ojos y se encuentra sola.
Helena:
Y hablo como una estúpida. Siempre he querido
viajar, tener esa sensación de seguridad, poder hablar con la gente sin
avergonzarme. Esto no es normal. Pareces tan real, pero tan lejana para mí.
Como recordar lo descascarado de la pintura del marco de la puerta por la
humedad de una casa que no recuerdo muy bien…
Soy una anciana…
Me arrastro
a tu lado.
H se acerca P.
Paula:
Es realmente una tontería, todo esto es una
tontería. Yo no tengo consuelo y tú eres una espada lanzada al vacio, una
guerrera estúpida.
Pensemos un minuto, somos algo más que la
vocación por la angustia.
Creo que estamos el fondo o en el revés de la más
tonta partícula de polvo.
Así de posible es.
Escena 22
Media mañana. Sol
brillante. El horizonte de un campo. Las dos miran el agua en el rio, sentadas
desde un costado en maya.
Escena 23
Pleno día.
Recostada boca abajo, H mira hacia el rio. P entra al agua rápidamente. La
saluda con la mano con el agua hasta el cuello. H responde con la mano también
y sonríe.
Escena 24
Amanecer. Un campo
y un rio. Una luz tenue.
Habitación. Las dos
desnudas sobre la cama duermen.
Fin





