Elle (Monólogos en un Acto)
Personajes
Un cuarto vacio.
Una Mujer.
Una música interminable.
Una voz.
Mujer:
Mi
nombre…
Estoy
esperando…
Perdida…
Voz:
Perdiéndome
bajo mi piel, enredada entre sueños, entre formas insignificantes, un suspiro
remoto, un grito sordo. Me estoy perdiendo el pasado. Ayer me olvide de ir a
buscarte.
La mujer baila.
Mujer:
Algunas
veces pensaba en las consecuencias morales de este momento.
He
estado ardiendo.
Sería
mejor dormir.
La mujer baila
Voz:
Ojala
estuviera loca, un milagro, un rapto de la nada que me lleve a ninguna parte.
La
cobertura de un encierro.
Mujer:
Me
siento bien, es bueno tener algo que comer.
Siempre
quise lograr algo. Algo de lo que pueda estar orgullosa.
Ahora
no puedo hacer nada.
Una
vez tuve un nombre y estoy…
Voz:
Arruinada,
bajo una pila de sentimientos irreconciliables.
Un
olvido que está presente hasta inmovilizarme.
La mujer baila
Voz:
“¿qué
harás ahora con tu libertad?” Alguien me susurro al oído, una pregunta que me engaña.
Estoy
esperando…
Mujer:
Es
lo suficientemente imbécil como para olvidarme.
Siento
que me perdí de algo.
Me
caí en un pozo bajo la casa de alguien.
Estoy
cansada.
Es
la hora de mi muerte y estoy esperando.
La mujer baila
Mujer:
Es
tiempo de volver a casa, ya estoy fuera del mundo. Ojala mi vida hubiera
ocurrido en otro tiempo.
En
el fin de mis ilusiones ha comenzado a vivir.
Algunas
veces me trago la respiración, nada será lo mismo.
Estoy cansada
La mujer baila
Mujer:
Siglos
de secretos
Eres
como un comandante de nada.
Era
algo a tus pies, solo encuentro el suelo ahora.
Esto
puede terminar mal, pero no te preocupes, todo está de tu lado.
Yo
realmente creo la mentira. Me atraviesa.
Dejo
el agujero y soy joven de nuevo.
Un
giro del destino.
Soy
otra orinando en la calle.
Mi
nombre es Rosario.
Voz:
Soy…
Es
como si estuviera terminando. Estoy esperando…
La mujer baila
Mujer:
Busco
un lugar donde pasar. Tú ves en mi algo preocupante.
Una
revolución insignificante.
Robo
hasta las palabras. Tú puedes esperar igual que ella.
Es
una revolución en la nada. Una guerra en el vacío.
La
escalera a la luna es pesada y miserable.
Donde
quedaremos tú y yo.
No
me está quedando nada, estoy perdida entre ruinas.
Si
Roma es una ciudad cementerio, mi cuerpo es un museo de sentimientos olvidados.
La mujer baila
Mujer:
Si
todo comenzó como una broma, de alguna manera hubiese servido para pararlo.
Solo
necesito encontrarte.
Solo
si te acercaras, o si pudieses, podría atraparme a ti.
Como
un hechizo te seguiría para siempre.
Mis
manos quieren tocarte de nuevo.
Como
si buscara un amigo.
Tengo
algo que decir.
Acércate.
Siento
que aun tenemos tiempo.
Quiero
volver a verte bailar de nuevo.
La mujer baila
Mujer:
En
la sensibilidad cristiana y su arte es central el dolor, el sufrimiento, la
muerte, la tortura, y las deformaciones físicas que sufren tanto las victimas
como los verdugos…
Voz:
Grandes conocedores del corazón humano se han adentrados
en los abismos terroríficos del mal y han visto las espantosas figuras que
surgen de aquellas tinieblas…
El
malvado grita y aúlla la discordia de su alma. El infierno no es solo ético o
religioso, también es estético. El terror de la deformidad, la vulgaridad, y la
atrocidad: el infierno de lo bello…
Tú
y yo no tenemos futuro. Yo vivo encerrada
Mujer:
Mis
manos no entienden el encierro.
Las marcas de la puerta son mías.
Semi
desnuda y con frio, me lo han dicho antes. Estoy perdida.
Prefiero
cerrar mis ojos, el desierto no existe. Ya nada es real para mí.
La mujer baila
Mujer:
Soy
pobre.
Soy
mujer.
Y
lloro.
Me
lo han dicho antes.
Tan
lejos como un susurro al atardecer.
Tan
lejos como estar del otro lado.
Me
quedo. Un día nos veremos en el cielo.
La
verdad es lo que digo.
Un
hombre esta tendido en la calle a la luz de la luna.
Es
lo último que vi.
Esa
es una mujer bella. A un lado y otro del
puente desaparecí con mis expectativas.
Voz:
Esa mujer es bella. Lo más feo es aquello que
nos repugna. Una herida que no sana.
La
cruel y tenebrosa belleza.
Un
uso cruel y despiadado de la razón, la belleza de los cuerpos expresa solo la
crueldad del verdugo, el suplicio de la víctima, el triunfo del mal.
La
ausencia de ti.
Estoy
vacía.
La
justificación de la existencia, un duelo sobre mi finitud…
¿Por
qué me has abandonado?
Mujer:
El
hijo del hombre va según lo determinado. Soy una blanca sobra del olvido. El
revés imperfecto de lo que se desprecia, soy culpable y vivo.
La mujer baila
Mujer:
No
lo puedo creer, permanezco de pie.
Jugando
con los trenes, por colinas y valles que nunca he visto, al menos un viaje…
Diez
mil océanos de lagrimas…
Soy
la carne del sacrificio. Somos.
Los
soldados son tan duros conmigo, no importa que tan ordenado este el mundo.
Cuando
una estrella parpadea, me alegro.
Cuando
la veo parpadear, estoy segura de lo que significa.
Si
te miro a los ojos me incomodo. Veo a otro aparte de ti. Me vuelvo loca.
Eres
solo un hombre, y yo he tenido a tantos en el pasado.
No
puedo hablar de amor.
Me
asustas hablar de amor. Me siento una farsante.
Que
es todo esto.
Si
me aceptaras, me paralizaría.
Voz:
Si
me aceptaras… yo soy…
Una
revista, a años luz de haber quemado a
todas esas niñas, y todas esas batallas perdidas.
Pienso
que nada me está permitido. Nunca estuve aquí.
Me
identifico con el olvido. Mis horas de desaliento.
Un
caballero derrotado.
Eso
soy.
Y
vuelvo a ningún lugar sin armas y sin espaldar.
La mujer baila
Mujer:
Me
gusta bailar de noche.
Cuando
la música se explica a sí misma.
Sigo
atada a ti.
Y
atada me callo.
No
me queda nada en la cabeza.
Éramos
amantes.
Éramos
amigas.
Una
convergencia extorsiva.
Ahora
la muerte.
No
recuerdo tu rostro.
Me
dijiste: odio verte así, en tus ojos se puede ver la soledad y el silencio.
Y
los cuerpos siguieron la sombra.
Es
un lugar expropiado mi corazón.
La mujer baila
Mujer:
Mi
batalla es con y contra esta imagen del muerto de mañana.
De
ese muerto que yo seré para los sobrevivientes.
FIN





