50 años después
No es posible sobrevivir, la identidad es un número que crece como el tiempo, ya no tengo un nombre solo 50 años después del después, si García tenía razón, una nació entre fascistas y murió hace 50 años en el altar, nada fue malo pero se floreció en el mal, ¿Qué sobrevive a una dictadura?, si García tenía razón una no se siente ni la hija de la lagrima ni la hija de nada, nada sobrevive, la desesperación de llenar de sentido aquella herida que camina sobre las ruinas de lo que otros querían, de niña solo era el naufragio de la dictadura doméstica, en la primera presencia del deseo y la segunda escolarización solo el profundo deseo de desaparecer, el resto del tiempo hasta hoy casi no importa, casi sin relevancia, fueron solo las pruebas que nada puede seguir, pero sigue, hoy todo se revela muy parecido después de 50 años, incluso la restitución de una identidad que aún no se llega, el destino gris, la pasión es solo semiótica, solo un valor subjuntivo, seguir desapareciendo...

